Muchas veces hemos hablado de las ventajas que representa la VoIP, no únicamente en plan “mejores precios“, si no principalmente en servicios y nuevas posibilidades de comunicación: conexión con otros sistemas, bases de datos, mensajería, utilización de otras tecnologías, protocolos y servicios externos, facturación personalizada, y un larguísimo etcétera que daría para mucha literatura y un largo debate. Las empresas que hasta hoy trabajan en el mundo de las comunicaciones personales y empresariales se han encontrado de repente con un cambio tan radical en su “modus operandi” que se han visto obligados a plantearse algo importante: Mantener la tecnología y morir de viejo, o aceptar el cambio y empezar de nuevo intentando no llegar tarde y aprovechar la experiencia de usuario acumulada de tantos años.